NUNCA PENSAMOS EN LA SUCIEDAD QUE NOS RODEA Y QUE NO VEMOS, PERO AHÍ ESTÁ Y TIENE SU RIESGO.

 

RIESGO DE SUCIEDAD EN PERSIANAS Y CAJONES:

 

En los últimos años ha aumentado el interés por estudiar de qué modo podría influir la contaminación en el aire que respiramos en la salud del recién nacido, niños, adultos y sobre todo la tercera edad. El informe de la OMS “Efectos de la polución del aire en la salud y el desarrollo infantil” (2005) reconocía la relación de la contaminación del aire por determinadas partículas en suspensión con dificultades respiratorias durante el período postnatal. Además, en el aire que respiramos en casa o en nuestro lugar de trabajo pueden acumularse partículas de diferentes productos, como limpiadores, insecticidas, ambientadores, humo de velas, polvo o pinturas.

 

Lavar almohadas, mantas, sábanas, edredones, etc. con regularidad y persianas, cajones de persianas, cortinas y estores cada cierto tiempo, dependiendo de la situación de la vivienda.

 

- Limpiar el polvo del interior del cajón de la persiana al menos 2 veces al año y las persianas entre 3 y 5 veces al año.

 

- Limpiar el polvo al menos una vez a la semana con un trapo húmedo. El polvo es una combinación de sustancias químicas y biológicas; eliminarlo de forma regular de alfombras, tejidos y madera mejorará la calidad del aire que respira

- Usar un deshumidificador en zonas o viviendas muy húmedas, para prevenir la contaminación por moho.

- Revisar con frecuencia las instalaciones de gas; una mala combustión puede generar monóxido de carbono. Este gas se produce también en la combustión del carbón, la leña y los motores.

- Prevenir los efectos del tabaquismo pasivo: no permitas que nadie fume dentro de tu casa, y evita los ambientes cargados de humo de tabaco

- Colocar plantas, y si es posible plantar árboles, que mejoran la calidad del aire tanto en el interior como en el exterior de la vivienda o lugar de trabajo.

 

 

 

El polvo es responsable de la enfermedad del pulmón, neumoconiosis. Todos estos riesgos han determinado la adopción de un número de leyes que regulan las condiciones ambientales en los lugares de trabajo.

 

Los insectos y otra fauna menor que habita en las casas poseen una serie de interacciones sutiles con el polvo, lo cual puede afectar la salud de los habitantes de la casa. Por ello, es recomendable mantener una cierta circulación de aire, manteniendo las ventanas o puertas parcialmente abiertas, esto conlleva el riesgo de que se introducca en la vivienda el polvo depositado en las persianas. . Una vez en el exterior, las partículas de polvo son llevadas por las brisas o desintegradas por la luz solar. En climas fríos, es esencial controlar la presencia de polvo regulando la circulación de aire, dado que, por lo inclemente del clima, se suelen sellar las viviendas con sumo cuidado, con lo cual se evita el ingreso de aire fresco, lo que permitiría la posibilidad de renovar el aire.

 

LOS ÁCAROS

 

 

Los ácaros del polvo doméstico se encuentran en todas las superficies y aún suspendidos en el aire. Los ácaros del polvo se alimentan de pequeñas partículas de materia orgánica, que es precisamente el principal constituyente del polvo doméstico. Ellos excretan enzimas para digerir las partículas de polvo; estas enzimas y sus heces, a su vez, forman parte del polvo doméstico y pueden provocar reacciones alérgicas en los seres humanos (sobre todo rinitis alérgica o asma). Los ácaros del polvo se desarrollan con preferencia en las fibras de los acolchados, cortinas, stores, persianas, muebles y alfombras. El polvo doméstico puede ser eliminado con varios métodos: barriendo o sacudiendo con un trozo de tela, esponja, plumero o escobillón, o por medio de succión con una aspiradora o con un filtro de aire. En principio, el dispositivo que se use retendrá el polvo; sin embargo, parte del mismo puede ser puesto en suspensión en el aire con la propia actividad de limpieza (las partículas que forman el polvo doméstico pueden entrar fácilmente en suspensión) y alcanzar los pulmones de la persona que realiza esta actividad, aumentando el riesgo. Por ello, es preciso tener precaución al limpiar el polvo.

 

¿Qué es la alergia a los ácaros del polvo?

 

Es una reacción de hipersensibilidad a las proteínas presentes en la excreción de los ácaros contenidos en el polvo. La proteína penetra en el árbol aéreo por inhalación, ocasionando rinoconjuntivitis y asma.

 

La sensibilización a los ácaros del polvo puede agravar enfermedades de carácter alérgico, como la dermatitis atópica, en las personas que tienen predisposición a padecerla.

 

Los ácaros del polvo se encuentran en todos los hogares. Son organismos microscópicos que se multiplican con suma facilidad en las casas cálidas y húmedas, y en lugares donde encuentran su más preciado alimento: las escamas cutáneas de los humanos; de ahí que uno de sus principales hábitats sean los colchones, cojines y almohadas.

 

Como pasamos una tercera parte del día en la cama, es esta una fuente importante de contacto con este tipo de alergenos, los cuales inhalamos en grandes cantidades.

 

 

¿Cómo se desarrolla la alergia a los ácaros del polvo?

 

La excreción de los ácaros contiene diversas sustancias proteicas, conocidas como antígenos. Cuando se inhalan, el organismo inicia la síntesis de anticuerpos. Estos anticuerpos, al unirse con los antígenos, son el detonante de la reacción alérgica, provocando inflamación e irritación de las vías respiratorias superiores e inferiores, dando lugar a los síntomas típicos: la rinoconjuntivitis y el asma.

 

A diferencia del polen, los ácaros del polvo están presentes todo el año y pueden causar patología alérgica perenne.

           

¿Cuáles son los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo?

 

    Rinoconjuntivitis

    Moqueo

    Picor nasal

    Estornudos

    Taponamiento y sangrado nasal

    Picor de ojos

    Lagrimeo

    Ojos rojos

    Aumento de la producción de legañas

    Asma

    Dificultad respiratoria

    Tos seca irritativa

    Opresión torácica

    Respiración silbante

    El eczema atópico infantil puede empeorar.

 

¿Qué factores empeoran los síntomas?

 

   -- Polvo en persianas, cajones de persianas , cortinas , stores etc etc...

 

 

 

   -- La contaminación del aire, como el humo del tabaco o los escapes de los coches

   -- Epitelio de animales domésticos

   -- Irritantes de las vías respiratorias

   -- Aire frío

   -- Infecciones respiratorias.

 

 

Consejos de prevención

 

Lo mejor es hacer todo lo posible para evitar la sensibilización a los ácaros del polvo, y la exposición a los mismos si ya se está sensibilizado.

 

Se debe intentar adaptar la vivienda:

 

 

  LImpiar al menos 2 veces al año persianas , cajones de persianas ,,cortinas , stores etc etc

 

    Tener pocos muebles y mantenerlos siempre limpios.

    Limpiar paredes, objetos de madera y suelos con paños húmedos.

    No usar alfombras.

    Usar ropa de cama que se pueda lavar con frecuencia, sábanas de algodón, fundas anti-ácaros lavables para colchones, y mantas o edredones sintéticos. No utilizar mantas de lana ni edredones nórdicos.

    Asegurarse de que las sillas estén hechas de madera o plástico.

    Si puede, utilice persianas de plástico en lugar de cortinas, y quíteles el polvo a diario.

    Usar paños húmedos.

    Evitar los objetos que retengan polvo como osos de peluche, cojines, flores secas y juguetes.

    Lavar la ropa de cama a una temperatura de al menos 60º centígrados para matar los ácaros del polvo.

    Ventilar la ropa de cama, edredones, almohadas y colchones durante una hora todos los días.

    Ambientes con aire seco y frío son hostiles para los ácaros, así que intente airear la casa todos los días y no utilice un humidificador de aire ya que favorece su crecimiento.

    No rocíe la casa con sprays, pueden empeorar los síntomas al favorecer la multiplicación de los ácaros.

    No toque objetos con demasiado polvo como libros almacenados y ropa vieja.

    Cuando vaya a exponerse a ambientes cargados de polvo debe llevar una máscara, por ejemplo cuando está limpiando la casa.

    No permita que se fume en su hogar.

 

 

           

Complicaciones

 

    Está predispuesto a otras enfermedades respiratorias (rinitis, rinosinusitis, asma crónico severo...).

    Otitis o inflamación del oído.

    Puede padecer trastornos del sueño y fatiga crónica motivados por la dificultad respiratoria durante la noche.

    Hospitalización por una crisis de asma grave